Pastoral

DESAFÍO EN EL QUE SE INSPIRA

En un mundo donde impera la violencia, el individualismo y la comodidad, nos sentimos urgidos a FORMAR COMUNIDADES VIVAS, que son TESTIMONIO gozoso de fraternidad, y hacedoras de paz y de comunión; lugar de comunicación, diálogo y discernimiento desde el respeto y la transparencia; que acogen la riqueza de la diversidad y son generadoras de esperanza.

FRAGUANDO LA EXPERIENCIA DE LA JARRA DE AZUCENAS: EL PASO DE LA PASIVIDAD A LA CREATIVIDAD

Historia del símbolo de la Jarra de Azucenas.
De la espera a la esperanza activa. De la pasividad del “dejarse modelar” a la creatividad que busca “generar vida”
Creer nos impulsa a actuar, recrear y apostar.
Fraternidad frente a individualismo, violencia y comodidad.
Integrar Hospitalidad y Fraternidad en el seguimiento de Jesús.
Universalidad + Diálogo= Unidad den la Diversidad.

Nuestros símbolos

A principios del siglo XI (1044 aproximadamente), el rey D. García de Navarra se encontraba en Nájera (Logroño), preparando la Reconquista de Calahorra. Yendo un día de caza, se internó en la espesura y llegó hasta una cueva. Penetró en ella y encontró en su interior una imagen de la Virgen, escondida probablemente por los cristianos fugitivos ante el avance musulmán: Junto a la imagen había una jarrita con azucenas.

El rey mandó construir en aquel mismo lugar un monasterio al que llamó “Santa María la Real”, instituyendo allí una Orden de Caballería, con la insignia de una jarra de azucenas sobre el manto blanco de los caballeros. Esta Orden fue protegida por todos sus sucesores en siglos posteriores. Y cuando en 1425 el rey de Aragón, Alfonso X el Magnánimo, fundó el Real Hospital General de Nuestra Señora de Gracia, le dio como escudo la divisa de la jarra de azucenas.

En 1804, Madre María Rafols y las primeras Hermanas acudieron a dicho Hospital para hacerse cargo del cuidado de los enfermos. De este modo, por haber tenido nuestra Congregación aquí su origen, les fue concedido poder utilizar, como propio, el escudo del Hospital.

En 1808, al producirse la invasión napoleónica y la consiguiente Guerra de la Independencia, el Ayuntamiento de Zaragoza concedió a las Hermanas, por su heroísmo, llevar en el escudo el laurel, símbolo de la victoria sobre los franceses, y la palma, emblema del martirio, ya que, apenas nacida la Congregación, nueva de las Hermanas fundadoras, murieron víctimas de la caridad.

El Carisma de la Congregación

El Carisma de la Caridad  hecha Hospitalidad marcó la identidad de Mª Rafols, Juan Bonal y su pequeña Hermandad. Identidad que expresa los rasgos concretos con los que vivieron el amor.
La ACOGIDA es el primer gesto de la Hospitalidad, acogida que se hace con cercanía y sencillez para acoger  al que llega y ofrecerle , con lo mejor de sí mismo, lo mejor de su casa.
Acogida que se acompaña de un “diligente cuidado”, de un SERVICIO hecho ENTREGA PERMANENTE, con “todo detalle”, “con el mayor amor”. Es un amor sin fronteras, a todas las personas y en todas las dimensiones de la persona.
Hospitalidad que implica VALORACIÓN DE LA PERSONA, de cada persona, de todas las personas, prefiriendo especialmente  A LOS MÁS POBRES , compartiendo con ellos lo que somos y tenemos. Rasgos que se viven con sencillez y humildad, siendo contemplativas en la acción.

Estos rasgos de la Hospitalidad son los que han ido marcando los valores, las prioridades, los matices, son los que han ido configurando, identificando, los que dan línea, color y calor, IDENTIDAD  a nuestros centros.

Misión educativa de las “Anas”, hoy.

El tiempo y la vida han hecho historia, la pequeña Hermandad nacida en el Hospital de Gracia, las Hermanas de la Caridad de Sta. Ana, las “Anas”, siguen respondiendo, desde su misión educativa al clamor de los pobres y de los jóvenes del mundo.

Nuestra misión educativa consiste en “colaborar en  la formación de la persona para que sea agente de su propio desarrollo, alcance la madurez humana, opte libremente por la fe y se comprometa en la construcción de una sociedad más justa y fraternal basada en  la verdad, la paz y el amor “ (C.Propio, p.13)

En Nuestro mundo desencantado y roto, marcado por las grandes diferencias económicas; por una sociedad globalizada y competitiva , en la que la interculturalidad es una realidad rica y compleja, en la que las nuevas tecnologías aportan nuevas formas de aprendizaje y de adicción, en la que se generalizan nuevos modelos de familia , redescubrimos la misión educativa como tarea ardua, difícil, pero apasionante. La vivimos como don, compromiso, misión compartida, proyecto colectivo de caminar hacia un mundo distinto y mejor para todos.

En la actualidad, las Anas estamos en los cinco continentes con cerca de 100 colegios.. Pero nuestra presencia  se abre a otras formas de acción socio-educativa . Estamos en programas con chicas de la calle en la India, con niños en riesgo de exclusión social en  España y América, con los “rascals”, jóvenes de la calle en Papúa Nueva Guinea, con jóvenes indígenas en Guatemala, en programas de promoción de la mujer en América y África…

Son las múltiples pequeñas formas de una misión educativa orientada siempre desde la preferencia por los más “desvalidos”, desde el anuncio liberador de que Dios ama a cada persona y la llama a crecer y vivir con dignidad.

RELACIÓN PEI/PASTORAL

La línea estratégica y el objetivo es HACER DE LA INTELIGENCIA ESPIRITUAL EL EJE VERTEBRADOR DE NUESTRA ESCUELA DE SANTA ANA.

DESCRIPTORES ACCIONES
TUTORIAS:

Introducir la inteligencia espiritual en el Plan de Acción Tutorial.

TUTORIAS:

Definir las metas de aprendizaje de la inteligencia espiritual para el Plan de Acción Tutorial, de forma sistemática y sistémica, con procesos iterativos, sin lagunas ni yuxtaposiciones.

INTELIGENCIA ESPIRITUAL:

Queremos que la inteligencia espiritual sea el motor de nuestras programaciones de aula.

INTELIGENCIA ESPIRITUAL:

Incluir en nuestras programaciones, proyectos y unidades didácticas la inteligencia espiritual, teniendo en cuenta las metas de aprendizaje.

CONFLICTOS:

Queremos que la inteligencia existencial y espiritual impregne toda la convivencia del centro y configure un modelo especial para afrontar los conflictos.

CONFLICTOS:

Formar al profesorado en técnicas y herramientas para la resolución de conflictos, que muestre una actitud pedagógica y un lenguaje positivo, no victimista, constructivo, generadores de expectativas, atento a la raíz de los problemas.

VERTEBRAR:

Queremos vertebral la inteligencia espiritual como la razón de ser de nuestros centros, que genere una cultura emocional de aceptación.

VERTEBRAR:

Organizar la vida del centro en función de la inteligencia espiritual creando inmersión emocional: crear espacios, performance espiritual, flexibilizar horarios, desarrollar las experiencias vitales en proyectos y hacerlos visibles en productos finales. Incluir en la rutina diaria momentos “flow” que proporcionen estrategias de autocontrol y conciencia en uno mismo para lograr calma y predisposición al  trabajo personal

Santoral

El Santo de hoy es
San Jenaro

Meta

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